
Esas fueron las severas palabras que tuvo el presidente francés Nicolas Sarkozy, frente a los rebeldes chadianos, que intentan derribar por la fuerza el Gobierno de Idriss Déby.
Mientras tanto los rebeldes se oponen a la intervención de Francia, pues aseguran que las tropas españolas han derribado ya, varios de los frentes centrales que ellos tenían y causado una gran cantidad de muertes dentro de sus partidarios
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